
Cómo lograr una curación perfecta con la Roland Texart RT-640
Si usted utiliza una Roland Texart RT-640, seguramente conoce las dificultades que implica su uso. Es necesario contar con suficiente calor para que la tinta se seque adecuadamente, pero cualquier error puede causar daños en la tela. Es un equilibrio muy delicado.
Por eso hemos diseñado nuestras lámparas infrarrojas para que sean reemplazos sencillos y fáciles de instalar. No queríamos que tuviera que lidiar con ajustes complejos o modificar la máquina. Queríamos que funcionaran tan bien, o incluso mejor, que las lámparas que vienen incluidas con la impresora.
Lo importante es el calor
Para mantener una producción rápida, necesita una lámpara que alcance la temperatura adecuada desde el primer momento en que se enciende. Utilizamos vidrio de cuarzo de alta pureza, ya que permite que la radiación de onda corta penetre profundamente en la tinta, en lugar de solo calentar la superficie. También hemos ajustado cuidadosamente la potencia y el voltaje de la lámpara.
El problema es que si intenta aumentar demasiado la potencia solo para acelerar el proceso, corre el riesgo de dañar el cabezal de impresión. Se trata de encontrar un equilibrio entre la cantidad de calor que genera la lámpara y la velocidad a la que se mueve el transportador.
La importancia de un ajuste preciso
Incluso un desviación de dos milímetros en la posición de la lámpara representa un problema. Si no se coloca perfectamente en el reflector, aparecerán “zonas frías” en las impresiones. Eso no da buen aspecto.
Nos aseguramos de que nuestros conectores coincidan exactamente con los de la RT-640. Solo tiene que conectarla; no hay necesidad de realizar conexiones adicionales ni modificar nada en la máquina. Además, utilizamos un ciclo de halógeno. La mayoría de las lámparas baratas se apagan o pierden su brillo después de unas pocascientas horas, debido a la evaporación del filamento. Las nuestras permanecen brillantes y consistentes durante mucho más tiempo, así que no tendrá que cambiarlas cada dos semanas.
Algunos consejos prácticos
Estas lámparas son resistentes, pero no son mágicas. Dado que generan mucha energía térmica, sus ventiladores deben estar impecables. Si los conductos de ventilación están obstruidos por polvo, ese calor volverá a acumularse dentro de la carcasa y dañará el tubo de cuarzo.
También le recomendamos mantener los reflectores limpios. Un reflector sucio desperdicia energía y obliga a la lámpara a funcionar a temperaturas superiores a las necesarias. Una limpieza rápida le ahorrará dinero a largo plazo.